Rugby Around The World

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dilluns, 31 de març del 2014

El All Black que desapareció, Keith Murdoch



País de Gales v Nueva Zelanda, 2 de diciembre de 1972, victoria de los Kiwis por 19-16, Keith Murdoch consiguió el ensayo de la victoria, aunque las crónicas cuentan que a J.P.R Williams le anularon un ensayo muy parecido al logrado por el neozelandés.  El mejor partido de Murdoch, su cuarto partido con los All Blacks, un número 6 que despuntaba. ¿Hasta donde llegaría? ¿Serían los bigotes más famosos del Hemisferio Sur? Un tipo con el mostacho de Emiliano Zapata.

Y esa noche lo celebraron, una fiesta, otro tercer tiempo más, alcohol para todos y para todo, habían derrotado a uno de los mejores equipos de la historia, el Gales de los 70, esos tipos de negro del otro lado del planeta habían venido a Europa a llevarse por delante a un equipo de leyenda, y allí estaba Keith Murdoch, que fue a la cocina a buscar unas cervezas, encontró a Peter Grant, un guardia de seguridad del hotel, un hombre que cobraba por proteger a la selección neozelandesa, y al bueno de Keith se le cruzaron los cables –a lo mejor a Grant también-, discutieron y Murdoch mandó a la lona a Grant de un puñetazo.  A la mañana siguiente los noticiarios sólo hablaban de la agresión, pedían la cabeza de Keith, que lo largaran de la tierra del Dragón, un tipo así no merecía vestir la zamarra negra, “Lárgate Bigotudo Grandullón”. Y Ernie Todd, el mánager del equipo Kiwi escuchó a la prensa, y decidió expulsar a Keith de la concentración All Black, el primer y único jugador expulsado del equipo, por una pelea, por un puñetazo, después de su mejor partido.

Y lo mandaron a casa, vuelo Londres-Singapur-Auckland, y Keith llegó a Singapur, y allí cambió los planes que todos tenían para él, no cogió nunca el vuelo que le llevaba a su país, prefirió comprar un billete hacia Darwin, Australia.  Y desapareció, no vivíamos en la época de Internet y la N.S.A, uno podía esfumarse, porque si, porque quería.  Y Keith pago su pena con creces, dejó el rugby, el deporte "profesional", las cámaras, las groupies, la fama, el dinero y se fue.  Se auto impuso una pena demasiado dura, brutal, por una pequeña falta penal pero una gran falta hacia su país, deshonrar a los All Blacks, el símbolo de su gente.

Terry McLean, un periodista legendario, fallecido en 2004 -30 años acompañando a los All Blacks, en el Salón de la Fama del Rugby, 32 libros escritos sobre el Deporte Oval, Miembro de la Orden del Imperio Británico-, escribió que Keith Murdoch era un personaje Shakesperiano, desapareció y la gente no dejó de hablar de él durante 39 años, una historia de culpa que jamás fue redimida.

¿Dónde está ahora Keith Murdoch?  Nadie lo sabe con seguridad, probablemente esté en Australia, donde se le vio la última vez, trabajando en alguna granja, o en cualquier otro sitio.  Ni idea si ve partidos de rugby, si lee todo lo que se escribe sobre él o que demonios ha hecho con su vida, ese es su asunto.  Como dijo Ian Kirkpatrick –el que fuera capitán de los All Blacks en el Tour del 72, “es mejor dejar solo a ese pobre diablo.”





dissabte, 19 d’octubre del 2013

Bledisloe Cup 2013

Bledisloe Cup 2013

Australia vs Nueva Zelanda



dilluns, 16 d’abril del 2012

Victoria de Munster ante los All Blacks, 1978

El treinta y uno de octubre del año setenta y ocho el equipo de Munster venció en Limerick a Nueva Zelanda por doce a cero, hay un gran libro que cuenta la gesta “Stand Up and Fight” –“Levántate y Lucha”, pocas palabras pueden definir mejor el espíritu del rugby, caer, levantarse y continuar luchando, una filosofía de vida, un modo de comportarse, alejarse del conformismo, de la queja, de la falta de ambición, porque el que no sabe alzarse vivirá siempre arrastrándose–, de Alan English –curioso que el escritor se llame English y cuente una gesta irlandesa–. En la tierra verde se han escrito miles de páginas sobre esta gesta. El actor Richard Harris, nacido en Limerick dijo; “Los héroes del rugby de Limerick son mis héroes. Gladiadores, guerreros de mandíbula apretada que nos representan en el campo de batalla”. Harris no escuchó a los médicos y rompió la abstinencia que le habían recomendado para celebrar la victoria. Seamus Dennison, un centro de Munster de ciento setenta y tres centímetros y setenta kilos realizó un placaje brutal a Stu Wilson, un ala neocelandés de ciento ochenta y tres centímetros y ochenta y siete kilos. El árbitro, Thomas, dijo; “El mejor placaje que vi en diecisiete años como árbitro. Stu llegó a cien por hora, y fue como si se hubiera estrellado contra un muro y se hubiera deslizado hasta el suelo. No fue para atrás, se derrumbó en un montón inerme.  Miré a los jugadores de Munster. Pensé: estos tíos son más altos que cuando saltaron al campo hace cinco minutos. No me lo invento, los jugadores de Munster crecieron dos cuartas cada uno.” Moss Finn, ala de Munster habló del placado; “A Wilson se le veía el cabreo en los ojos. Era “cómo se atreve el cabroncete éste a placarme, un tío con mi clase””. Para resumir el partido nos podemos quedar con las palabras de Ark Donaldson, medio melé de los All Black.  “Teníamos mucha posesión, demasiada: no hacíamos nada con ella.  No paraban de sentarnos de culo. Era una defensa de quince, impermeable. Tenía a un tipo calvo con barba, Dennison, jugando de centro, y no hacía más que crujirnos. No abultaba mucho, pero, ¡cómo placaba! ¡Y qué daño!  Encendió un fuego en el campo: así se escriben las leyendas.” Para la gente de Nueva Zelanda fue un partido más, una derrota para los que no están acostumbrados a perder, nada más. La historia no tiene la misma importancia para los dos bandos de la contienda, eso no es bueno ni malo, es así. Los recuerdos son una pequeña huella de nuestro paso por este mundo.


De la novela "Placaje Alto".


Os dejo un reportaje de este momento histórico.  Para mi es un palo verlo en internet, así que os recomiendo este programa, Atube Catcher, bajas el vídeo de You Tube y lo ves tranquilamente en tu TV.