Rugby Around The World

dimecres, 25 de setembre de 2013

Es la melé, estúpido.


Jugué de ala, así que mi conocimiento de la melé es más de vista que de experiencia, también me vi envuelto en algún ruck, como pesa la carne, algún delantero me placó, pero yo andaba lejos de esos berenjenales, los sentía después, cuando veía esos moratones, algo de sangre, heridas superficiales y alguna profunda.

Siempre me costó entender lo que pitan los árbitros en la melé, que si se cae, quien la ha tirado, quien la ha rotado, si el balón no ha entrado correctamente, si...  Y llegan los cambios, si se entra en tres tiempos, en dos, en cuatro, en cinco, si tenemos que solucionar el problema porque la melé quita mucho tiempo del juego, que sería mejor unas melés no disputadas -como en el rugby XIII-, que es una parte engorrosa del juego, que rompe el ritmo de los partidos o cualquier otra pancarta contra las melés.

Pero la melé es una parte del juego, como lo es la touche, los pases cortos o largos, las patadas largas, los drops, el maul o el ruck, todo eso consigue que el juego sea lo que es, porque si acabas con las melés acabarás con una parte importante del juego, dejarás fuera una fuente de estrategia -recomiendo ver los partidos que se juegan en la Aviva o Premier, donde la melé, el maul o el ruck es la esencia del juego, un ejemplo, este Glasgow vs Cardiff Blues-, y es otra forma de jugar, puede gustar más o menos, se puede decir que no es tan espectacular como el rugby del hemisferio sur, pero es lo que se hace por esas tierras, y es lo que gusta en algunas ciudades con más de cien años de rugby.

"Es difícil pitar lo que ocurre en una melé", pues claro que lo es, para mi imposible, pero para eso están los árbitros, para pitar, para estudiar, para aprender, es su trabajo y siempre lo hacen lo mejor posible (para pitar en la MLB -liga profesional de beisbol de los Estados Unidos son de 7 a 10 años de estudios, a lo mejor en rugby deberíamos copiar el modelo americano).  Nosotros los aficionados disfrutemos del juego y los delanteros que jueguen, que lo hagan lo mejor posible, dentro del reglamento o rozándolo, pero este es nuestro deporte, y yo lo quiero así, no quiero que chuten más que para eso ya tengo el fútbol, ni que pasen más, me quedo con el básquet ni que plaquen menos, ya tengo el Fútbol Americano -me encanta la NFL, pero cuando veo los partidos veo una carencia importante en los placajes, se golpea más que se placa.

Así que no nos comamos la cabeza, es la melé, siempre será compleja, difícil, dura, emocionante, una parte de nuestro juego y un pedazo de vida de nuestros queridos delanteros.





PD: Historia de la famosa frase, "Es la economía, estúpido"

Poco antes de las elecciones de 1992, Bush era considerado imbatible por la mayoría de los analistas políticos, fundamentalmente debido a sus éxitos en política exterior, como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico; su popularidad entonces había llegado al 90% de aceptación, un récord histórico.1 En esas circunstancias, James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, señaló que éste debía enfocarse sobre cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Con el fin de mantener la campaña enfocada en un mensaje, Carville pegó un cartel en las oficinas centrales con tres puntos escritos:

-Cambio vs. más de lo mismo.
-La economía, estúpido.
-No olvidar el sistema de salud.

Aunque el cartel era solo un recordatorio interno, la frase se convirtió en una especie de eslogan no oficial de la campaña de Clinton, que resultó decisivo para modificar la relación de fuerzas y derrotar a Bush, algo impensable poco antes.